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miércoles, 26 de agosto de 2009

POEMA COMENTADO

(Foto: Agustín Galisteo)




Durante estos días de verano he continuado escribiendo “La verdadera historia de Dan Kofler”, las memorias de un judío gitano, libro sobre el que llevo escritas 600 páginas. A veces su historia me desborda y necesito la distancia del poema para tomar aire e interpretar los hechos desde una perspectiva más abstracta. He aquí uno de esos poemas:

Penetré una tupida sombra de zarzas y ramas y me perdí,
rodeado y sin poder salir del cerco
que yo mismo levanté para protegerme.
Buscando una senda, caí engañado por un resplandor oscuro.
El cielo se precipitó contra mis ojos y ya todo fue inmovilidad
.

Me atrae la idea de comentar este breve poema como si no fuera mío.

En primer lugar, se trata de un conjunto de imágenes que describen cómo alguien queda atrapado por aquello que ha construido para protegerse. Primera paradoja.
Se presenta, al mismo tiempo, a un explorador que, buscando el camino, se pierde.

El poema se basa en la construcción de imágenes atractivas sobre estas dos contradicciones. Imágenes y paradojas que dan que pensar.
Se combinan los dos planos, el de las imágenes y el de los pensamientos que esas imágenes sugieren.

El uso de la primera persona expresa la verdad de la experiencia de la que nace y recrea el poema: penetré, me perdí, yo mismo levanté, caí... A través del yo poético el lector puede identificarse y hacer suyo el poema.

La primera imagen tiene una especial fuerza “sinestésica”: se transmite la sensación de dificultad, osadía, un deseo de atravesar el misterio, lo que lleva el riesgo de perderse. Al mismo tiempo, en los dos siguientes versos esa misma sombra impenetrable se ha convertido en cerco protector, pero del que no se puede salir.

El siguiente verso nos aclara que el caminante ha quedado atrapado en esa cueva porque, buscando una senda, se dejó engañar por un resplandor oscuro. El oxímoron “resplandor oscuro” es muy apropiado, pues indica cómo se produce el engaño: es un falso resplandor, detrás de él no hay más que oscuridad, al acercarnos se nos revela la verdadera naturaleza oscura de eso que nos atraía.

El último verso expresa todo el dramatismo de la situación: el cielo hacia el que mira, el cielo que le protege, se precipita sobre él y todo queda inmóvil, metáfora última de la muerte.

La sintaxis del poema se basa el enlace de imágenes que van ampliando e intensificando su contenido metafórico. Un proceso de acumulación significativa y emocional.
Naturalmente, sin la distribución musical de los fonemas, los acentos y las palabras, la fluidez y el ritmo respiratorio interno de los versos, todo el poema se vendría abajo.

Lo que articula y sostiene el poema es siempre la integración plena de sonido, imagen y pensamiento.

jueves, 13 de agosto de 2009

LA HISTORIA DE FRAY HERNANDO DE TALAVERA O LO MAL QUE NOS HAN CONTADO LA HISTORIA

(Foto:S. Trancón)



Nos han contado muy mal la historia. Escandalosamente mal.

No hay forma de entender este viejo país sin saber qué ocurrió aquí con los judíos, que era cientos, miles, presentes hasta en los rincones más insospechados. No hay pueblo por el que últimamente pase que no encuentre huella de su presencia.


Recuerdo los tres últimos:

-Villafranca del Bierzo y su calle (judía) del Agua, donde nació Gil y Carrasco (en un caserón señorial hoy medio en ruinas, para vergüenza de leoneses y leonesistas de salón) y de donde eran también dos grandes escritores a los que tuve la suerte de conocer: Ramón Carnicer (al que negaron vergonzosamente el Premio de las Letras de Castilla y León) y el inolvidable Antonio Pereira, recientemente fallecido, ambos con apellidos de muy probable origen converso (aparecen con frecuencia en los Memoriales de la Inquisición, sobre todo los Pereira).

-Sahagún de Campos, donde se conserva una gran sinagoga, hoy convertida en Iglesia de la Peregrina, ahora en restauración.

-Mansilla de las Mulas, desde la Edad Media poblada por judíos diversos, y de donde es un amigo, Miguel Herrero, que lleva el apellido de la profesión de su padre (de tradición judía), cuya fragua y herrería yo todavía conocí de niño.


Digo que no hay forma de entender la historia moderna de España y eso que se ha llamado español sin revisar y repensar esa tradición judía, sobre todo a partir de un hecho decisivo: la expulsión o conversión forzosa de 1492, una decisión de consecuencias incalculables que oscureció uno de los reinados más audaces y positivos de nuestro pasado.

Después de aquel decreto de conversión o expulsión, vino el afianzamiento de la Inquisición y los estatutos de limpieza de sangre, que influyeron en el modo de relacionarse entre sí los españoles, que marcó su psicología, la lucha interna de clases y el modo en que el poder de la Iglesia se afianzó.


El cainismo de los españoles tiene su origen en esa situación, pues la condición de converso llegó a ser peor que la de judío. A partir de 1500 el tener un antepasado hebreo fue una amenaza para cualquiera, pues esa mancha se heredaba para toda la eternidad, recaía sobre los descendientes hasta el fin de los tiempos. Las consecuencias eran tremendas, no sólo no poder ejercer cargo público alguno, sino siquiera entrar en una orden religiosa. Por eso Teresa de Ávila hubo de borrar el apellido de su abuelo, Sánchez de Toledo, condenado por la Inquisición, para quedarse sólo con el de Cepeda, comprando el silencio con el dinero de su familia, ricos negociantes judíos. Y como ella miles y miles.


Yendo a visitar una vez la Colegiata de San Juan de los Reyes, en Toledo, me sorprendió una placa de cerámica que luce en una pared del vestíbulo de entrada. Dice así:


FRAY HERNANDO DE TALAVERA (1430-1507)

Familiar y protegido de los Álvarez de Toledo, señores de Oropesa, niño cantor de la Colegiata de Talavera de la Reina, catedrático de la Universidad de Salamanca, monje jerónimo en San Leonardo de Alba de Tormes, prior de Nuestra Señora de Prado de Valladolid, confesor de Isabel la Católica y su consejero real, supremo organizador de Castilla a finales del siglo XV, obispo de Ávila y administrador de Salamanca, impulsor de la Gramática Española de Nebrija, examinador de los proyectos de Colón y su protector, reformador de la nobleza y de las órdenes religiosas, primer arzobispo de Granada, santo alfaquí apóstol de los moriscos, modelo para la evangelización de América, detractor y, finalmente, víctima de la Inquisición, varón integérrimo y castellano perfecto, fraile escueto de ayunos y tipo ideal de obispos.

En memoria de la “gravedad castellana” que fue norma y acicate de su vida, y hoy es nuestro honor y nuestro orgullo.

La Fundación Álvarez de Toledo 8-julio-1986


Expliquemos que “detractor” se refiere a que denunció los métodos de la Inquisición, que “alfaquí” significa sabio conocedor de la ley musulmana, que “integérrimo” es el superlativo absoluto de “íntegro”, que Nebrija fue también converso y que Colón era de origen judío (numeraba los folios de sus cartas con letras hebreas, entre otros detalles).


La primera vez que leí esta placa conmemorativa me sorprendió cómo alguien, después de llegar a lo más alto, pudo caer de repente en desgracia, víctima de la Inquisición. Nada se explicaba en el texto. Investigando supe que el tan Fray Hernando era hijo del Señor de Oropesa, uno de los poderosísimos Álvarez de Toledo al que la reina Isabel otorgó título de nobleza. Hijo de ese gran señor, pero también de “una hebrea” del barrio judío de Oropesa.


Aclaro al lector que este Oropesa es un pueblo precioso de Toledo, donde todavía se conserva el imponente castillo de los Álvarez de Toledo (familia donde abundaban, por cierto, los bastardos), no ese otro lugar donde iba Aznar a lucir horteramente sus musculitos, invitado por sus amiguetes de Porcelanosa, (hecho –y cohecho– que hoy convendría recordar, como aquella boda de el Escorial, estilo Berlusconi, que todavía nos avergüenza).


Bien, pues nada se dice en este escrito de que fue precisamente el tener madre judía lo que llevó a la desgracia a este gran hombre, cargado de cargos y títulos, pero con los que se fue “desarmado y vencido”, a la tumba. Se sabe que se opuso al establecimiento de la Inquisición, que no era partidario de la hoguera sino de la persuasión, pero que se topó con el Cardenal Cisneros y pese a la protección de la reina, al morir ésta en 1505, se inició contra él un proceso inquisitorial. Muchos de sus familiares ya habían caído en manos del Santo Oficio (nombre que hoy suena un poco sarcástico).

Pues si esto pasaba a finales del XV, los siguientes siglos (hasta el XIX) todo empeoró. Pero ya hablaremos de ello.


P.D. Me fascina el nombre de algunas de las obras que escribió Fray Hernando: “Tratado sobre el vestir, calzar y comer”, “Tratado contra el murmurar y decir mal de otro en su ausencia”, “Cómo debemos haber cuidado de espender muy bien el tiempo para que no se pierda momento” o “¿Por qué creer en Dios? Porque Él lo manda”...

martes, 4 de agosto de 2009

ANOCHE


(Foto: S.Trancón)

Anoche estuve en casa de un amigo. Al salir, la luna iluminaba la montaña. Del fondo del valle subía un suave neblina. Al llegar a mi casa, escribí:


Arrastra la luna despojos de nubes que se han enredado
en su frente.
Es una medusa flotante en el mar de la noche.
La miro envuelto en el vaho que exhalan los álamos.
Las ramas se han hundido en la quietud y han dejado

inmóviles sus hojas.
Entre el árbol y la luna, el blanco aliento de la noche

que respira.
Me sumerjo en la palidez de la hoja, siento la suavidad

de su presencia.
No hay más.
Nada más que el deseo de ser esa hoja que se da cuenta

de que yo la miro.