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jueves, 24 de junio de 2010

LLUVIA DE PALABRAS


Se ha celebrado el Día E, el día del idioma español, convertido en la segunda lengua de comunicación del mundo. El Instituto Cervantes lo celebra con una simbólica Lluvia de Palabras. La vida de un idioma, sin duda, depende de la fuerza y variedad de sus palabras.

Las palabras nos atraen por la precisión de los conceptos e imágenes que crean y evocan, por la sonoridad, la expresividad y la capacidad sinestésica que provocan, y por la unión original que cada una establece entre sonido y concepto.

¿El idioma español goza de buena salud? El empobrecimiento del léxico es sin duda su mayor enfermedad, junto al contagio de ciertas distorsiones sintácticas provenientes del inglés. No sé hasta qué punto la ruptura con el mundo rural y su entorno natural es una de las causas de este empobrecimiento.

He aquí mi propia lluvia de palabras. Son palabras sacadas de mi infancia, y algunas ni aparecen el diccionario de la Real Academia. Me limitaré a los sustantivos. Las escribo a medida que me vienen, siguiendo sus propias leyes asociativas:

La era, la trilla, el restallido, la tralla, la parva, el bieldo, la vendimia, la mies, el majuelo, las vides, las cepas, los sarmientos, los cuévanos, las quilmas, el fardel, los reteles, el rejo, el trompo, la canica, la taba, las chapas, el guá, el establo, el desván, la balaustrada, el cuchitril, el pajar, el otero, la fragua, el horno, el manantial, el jergón, el arcón, la corredera, el pote, la trébede, la fiambrera, perdices, pichones, avutardas, buitres, la raposa, la coruja, la garduña, el milano, el aguilucho, quintales, eminas, artesa, celemín, candil, el carburo, el carbunco, la brisca, la petaca, las matracas, las carracas, el esquilón, el cuarterón, la cincha, el cinto, el balde, el barreño, el tajo, el jato, el macho, las mulas, el percherón, remiendo, carretilla, azada, azadón, horca, ceranda, azuela, sebe, cancilla, brocal, alféizar,cangilón, cigüeñal, abubilla, cuclillo, alondra, calandria, mariblanca, lavandera, el relinchón, el herrerillo, la carbonera, el verderón, el verdecillo, la pega, un velón, la candela, la lumbre, el brasero, el cisco, la jícara, el garabito, el garfio, los sabañones, los respigones, el guardapolvos, la rodilla (trapo), el zaguán, la (gallina) clueca, el mondongo, la asadura, la encarnadura, la matanza, el picadillo, argolla, arandela, coz, cerro, colina, alcor, loma, cueto, aljibe, pilón, reguero, poza, regato, las merucas (lombrices), un talego, un gajo, carriego, belfos, cacareos, gruñidos, berridos, rebuznos, mugidos, bramidos, relinchos, ronroneos, maullidos, graznidos, gorjeos, tintineos, estertores, aullidos, silbos, el aldabón, la aldaba, un canto (piedra), morrillo (piedra), guijarro, vergajo, barbuquejo, casulla, estola, manípulo, cíngulo, bonete, túmulo, hisopo, escabechina, zafarrancho, mendrugo, hogaza, urmiento, zarramúngano (fruto silvestre), acedera (planta), zarzaparrilla, majolito (espino), agavanza, cascajo, cínifes, pínfanos, patochada, modorra, ramplonería, arreboles, celajes, rescoldo, pavesas, brizna, torva, tejemaneje, ceporro, energúmeno, cernícalo, palmatoria, lamparilla, vinajera, canutillo, coscorrón, sacaúntos, sacamantecas, quincallero, hojalatero, restañador, pizarrín, yunta, yugo, tentemozo, hollín, albañal, pendón, cadeneta, hule, fielato, zamarra, madreñas, galocha, el gocho, el negrillo, la palera, el saúco, el aliso, albérchigos, tendejón, andrajos, andurriales, los gorgoritos (del agua), el lodazal, el fango, el cieno, el limo, el pestillo, la clavija, la lezna, el bramante, bártulos, zahúrda, la panera, la mosquera, el aparador…

jueves, 17 de junio de 2010

EL CASCABEL Y EL GATO



Todos hemos oído alguna vez eso de ¿quién le pone el cascabel al gato? Pocos, en cambio, saben que la frase proviene del Libro de los exemplos o Suma de exemplos por A.B.C. (o sea, por orden alfabético), que escribió a principios del siglo XV Clemente Sánchez de Vercial, conocido como el Arcediano de Valderas.

Valderas es el pueblo en que nací, y está colocado sobre un cerro, a orillas del Cea, en el corazón de los Campos Góticos, llamados hoy Tierra de Campos. Este libro es la mayor colección de cuentos medievales (547), de la que bebieron durante siglos moralistas y escritores como Cervantes. El cuento tiene mucha más enjundia de lo que el dicho sugiere a primera vista, así que voy a transcribirlo:

Los ratones una vez se reunieron en consejo y discutieron cómo podrían protegerse del gato. Y dijo uno que era más cuerdo que los otros:
-Atemos una esquila al pescuezo del gato para que cuando vaya de un lado a otro siempre oigamos la esquila.
Y este consejo agradó a todos. Pero dijo uno:
-Es verdad, ¿pero quién atará la esquila al pescuezo del gato?
Y respondió uno:
¡Yo no!
Respondió otro:
¡Yo no, que por nada del mundo querría acercarme a él!
Así sucede muchas veces que los clérigos o monjes se levantan contra sus prelados u otros contra sus obispos, diciendo:
-¡Ojalá Dios lo hubiese quitado y tuviéramos otro obispo y otro abad!
Esto agradaría a todos, pero al final dice:
-Quien lo acusase perderá su dignidad o le irá mal después.
Y dice uno:
-¡Yo no!
Dice otro:
-¡Yo no!
Así los inferiores dejan vivir a los superiores más por miedo que por amor.


Como vemos, el cuento habla de la necesidad de que alguien (héroe o líder) se atreva a llevar adelante el deseo de todos, aunque en ello le vaya la dignidad o la vida. Otro método es el “todos a una”, como hacían los senadores romanos cuando querían acuchillar a un tirano. Pero para esto hay que fiarse de los otros.

Sí, es difícil apartar del poder a alguien que lo ejerce basándose en el miedo, no en el amor. Pero la moraleja de hoy quizás vaya más allá: hoy los gatos no tienen ningún reparo a llevar esquila, cascabel o cencerro, se lo ponen ellos mismos. No les importa que se conozcan de antemano sus pasos, porque los ratones, en verdad, no pueden (no podemos) escapar de la ratonera. ¿Qué otra cosa es este apocalipsis al que llamamos crisis?

P.D. Lo del microrrelato no es de hoy. He aquí uno recogido del libro de mi paisano el Arcediano:

Léese de un caballero que, jugando los dados, juró por los ojos de Dios, y luego le salió el un ojo del casco (el cráneo) y le cayó en el tablero.

jueves, 10 de junio de 2010

EDAD Y ENVEJECIMIENTO


-Oye, cómo lo haces, estás más joven que hace veinte años, no cambias, no envejeces.
-Pues no tengo ningún secreto.

-¿Pero cuántos años tienes?
-No te lo voy a decir.

-¿A qué viene esa coquetería? ¿Por qué ocultarlo?
-Porque no quiero que me envejezcas.

-¿Cómo?
-Sí, tú, en cuanto sepas los años que tengo, me los echarás encima como un saco, y ya no me volverás a ver como ahora, sin edad definida. A cada edad, un cuerpo, una cara, un comportamiento, una imagen preconcebida. Para envejecer, lo primero que hay que hacer es contar los años. Cuando no los cuentas ni dejas que los demás te los cuenten, ya, por ese simple detalle, pones una barrera al envejecimiento. Porque es la sociedad la que nos envejece.

-Y los genes. Los genes son implacables.
-Mentira de las gordas. Digamos que los genes determinan el 10% del deterioro físico que acompaña a la edad. El otro 90% es social. El envejecimiento es algo mental, un mecanismo evolutivo que la sociedad, el grupo, se inventó para asegurar mejor su supervivencia, en una época, además, en la que casi todo dependía del esfuerzo físico. Pero hoy ese mecanismo no tiene ningún sentido: la fuerza física la realizan las máquinas, no necesitamos de los hijos para sobrevivir, tenemos todo lo que necesitamos para alimentarnos y podemos combatir a las enfermedades más letales. Mira, me acaba de informar un amigo que en Israel acaba de morir un rabino a los 123 años.

-El elixir de la eterna juventud, el sueño de la inmortalidad… No son más que mitos.
-Cierto, todos vamos a morir, aquí no va a quedar nadie, seguro. Pero algo muy distinto es aceptar la fatalidad del envejecimiento prematuro. Y con prematuro me refiero a convertirte en un viejo achacoso a partir de los sesenta años, que es donde ahora pone la sociedad el tope. Justo a partir de la jubilación, qué casualidad. A partir de entonces, todo lo que nos espera son fatigas, achaques, trastornos múltiples, polimorfos y perversos. Y el Alzheimer, claro.

-Que el cerebro se deteriora y envejece es un hecho científicamente probado.
-Otra tontería. El cerebro no envejece, simplemente, cambia, se modifica, como ocurre con todo nuestro cuerpo, que se renueva y cambia constantemente. En tu cuerpo no tienes ahora ni una sola célula del año pasado, salvo las neuronas. Se van dejando de activar ciertas zonas y se ponen en funcionamiento otras, creando incluso nuevas neuronas; se desenganchan ciertas sinapsis y se forman otros circuitos. Cuando hay actividad, cuando algún proyecto nos apasiona y empuja, ocurre todo lo contrario: el cerebro se vuelve más creativo y potente, avanza hacia la plenitud. Claro, para que esto ocurra lo primero que hay que hacer es dejar de creer en esas ideas preconcebidas, no dejarse atrapar por la presión social. No celebrar, por ejemplo, el cumpleaños. Celebra lo que quieras, menos el paso de los años. No midas, no cuentes, no peses la vida, el latir de la vida. Deja que fluya sobre el presente, no recuerdes ni el día ni el año en que naciste. Cuando lo necesites, lo miras en el carné de identidad.

-Pero no bastará con eso.
-Sí, puedes hacer otras cosas. Si me pides algún consejo te diré:

.Desayuna bien, come poco, cena menos.
.Nunca te metas en la cama cabreado.
.Duerme un poquito menos de lo que necesites, pero durante el día descansa, túmbate cuando tu cuerpo de verdad te lo pida.
.Estírate, mueve tus músculos y huesos cada poco (no es necesario ir a un gimnasio, lo puedes hacer sobre el suelo del salón de tu casa).
.Sé consciente de la tensión de los músculos de tu cara (mandíbula, entrecejo, orbitales, frente, nariz…) y dales la orden de relajación, nada de “arrugarse” ante nada ni ante nadie: serenidad, sosiego.
.El cerebro no es un músculo: no hace falta tensar los músculos de la cabeza ni del cuerpo para activarlo.
.Siempre has de tener entre manos un libro que de verdad te guste, interese y estimule.
.No combatas los miedos, las obsesiones, las preocupaciones, los problemas: haz lo que puedas para superarlos o solucionarlos, y luego déjalos, ponlos a un lado.

.Lo que no puedas hacer, es que no lo tienes que hacer. Vivir no es luchar, sino hacer, y dejar de hacer o no hacer.
.No pienses en el pasado, no te pongas al final del tren a ver cómo pasa y se aleja todo, sino adelante; mira y encara sólo lo que tienes delante.


Podría seguir, pero no es necesario. Escucha a tu cuerpo y sé consciente de que lo único que de verdad puedes vivir es el minuto presente. Para eso lo que menos necesitas es el reloj.

viernes, 4 de junio de 2010

CONJUGAR... LA REALIDAD

(Foto: Rafael Rojas)
Levantarse y mirar por la ventana: cielo claro, mañana serena, sombras nítidas.

Abrir un periódico y leer que La Comunidad de Madrid se gastó el año pasado 160 millones de euros en publicidad, y este año, 90. Sólo en la colocación de la primera piedra del Campus de la Justicia se gastó Esperanza Aguirre 1,4 millones. Un proyecto megalómano y disparatado del que se hizo propaganda hasta en Singapur y que ahora ha tenido que abandonarse por falta de dinero.¡Eso sí que es austeridad!

Oír hasta la náusea que ahora, a los que explotan, avasallan, humillan, roban, se les llama “mercados”.

Comprobar que los herederos de quienes con sus manos llenaron de sangre las cunetas y las tapias, se hacen llamar “Manos Limpias” para seguir humillando a los hijos y nietos de aquellos que fueron asesinados, y con el bendición del máximo órgano de los jueces (lo de “máximo órgano” es un mal chiste).

Ver la imagen de un charnego andaluz hablando un catalán encorsetado mientras otro andaluz se pone los cascos para que traduzcan su discurso a la lengua oficial, propia y materna de ambos, sabiendo que ese andaluz no podría ir al parlamento catalán y hablar en español, ni con la escafandra de Fernando Alonso.

Leer una emotiva e inquietante novela, Los últimos paganos, de un amigo (Luis Díaz Viana) y darse cuenta de la gran catástrofe que supuso la desaparición del mundo antiguo al imponerse de forma bárbara y violenta el cristianismo. Comprender así mejor a Nietzsche.

Recibir la llamada la una ONG solicitando una ayuda para una noble causa y decir no por desconfiar cada día más de estas organizaciones, verdaderas tapaderas de causas nada nobles.

Recordar que Ana Botella ha pertenecido a los Legionarios de Cristo, que también tienen una ONG, a los que subvencionó muy generosamente. Su fundador fue un corrupto, pederasta y abusador de niños, que gozó del apoyo, no sólo del Vaticano, sino de varios altos cargos y ministros del PP hasta hoy mismo.

Darse cuenta de que la refundación del capitalismo ha consistido en dar una millonada de dinero a los bancos para luego quitárselo a los funcionarios, pensionistas y trabajadores. Y, para mayor desesperación, reconocer que todo tiene una lógica aplastante, porque así se ha querido montar el tinglado y las posibilidades de cambiarlo en solitario son las mismas que tirarse a un pozo con una rueda de molino atada al cuello y salir volando.

Sí, hay crisis. Pero ¿desde cuándo?

Son pequeñas noticias que a uno le asaltan apenas abre los ojos por la mañana, mira por la ventana, se ducha o toma tranquilo una taza de café con leche. Y las enuncia así, en infinitivo, para despersonalizarlas o impersonalizarlas. Pero luego se pone a jugar con los verbos, porque la clave de la literatura consiste en conjugar la realidad, o sea, en jugar con los tiempos y las personas verbales. Así que

Me levanto y miro por la ventana. Abro un periódico. Oigo hasta la náusea. Compruebo que los herederos. Veo la imagen de un charnego andaluz. Leo una emotiva e inquietante novela. Recibo la llamada de una ONG. Recuerdo que Ana Botella. Me doy cuenta. Etc.

O mejor, quizás
Me levantaré y miraré por la ventana. Abriré un periódico. Oiré hasta la náusea. Comprobaré que los herederos. Veré la imagen. Leeré una emotiva e inquietante novela. Recibiré la llamada de una ONG. Recordaré que Ana Botella. Me daré cuenta. Etc.

O más bien pensé que
Si me levantara y mirara por la ventana. Si abriera un periódico. Si oyera hasta la náusea. Si comprobara. Si viera la imagen de un charnego. Si leyera una emotiva e inquietante novela. Si recibiera la llamada de una ONG. Si recordara que Ana Botella. Si me diera cuenta. Etc.

Aunque lo cierto es que
Te levantaste y miraste. Abriste. Oíste. Comprobaste. Viste. Leíste. Recibiste. Recordaste. Te diste cuenta.

Etc.

La realidad hay que conjugarla en todos los tiempos y personas. Al con-jugarla, la conjuramos, nos distanciamos de ella para que no nos amargue demasiado el desayuno de una luminosa la mañana de junio.