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domingo, 26 de diciembre de 2010

EN QUÉ MUNDO VIVIMOS

(Foto: Fernando Ruiz)

Es difícil hacerse una idea global de los mecanismos políticos y económicos que rigen el mundo. Ante la imposibilidad de tener una información fiable, es inevitable guiarse por inferencias y suposiciones. La irrupción de WikiLeaks es un hecho de incalculables consecuencias, pues viene a poner datos y nombres a la sospecha de que vivimos en un mundo lleno hasta la náusea de mentiras.

Hemos pasado así de la sospecha a la certeza. No es que conozcamos la verdad, pues sólo hemos tenido conocimiento de una pequeñísima parte del entramado de intereses, presiones y chantajes en los que basan los poderosos sus calculados programas de dominio, imposición y rapiña.

Ya son más de un millón de documentos, pero esto no es más una billonésima parte de lo que nos gustaría saber. Por ejemplo, no sólo lo que piensan y dicen los embajadores yankees, sino los de todo el mundo (incluido el Vaticano), o qué planifican y ejecutan los bancos, las grandes empresas, los lobbys, los partidos políticos… A juzgar por los ataques y la persecución universal que está sufriendo WikiLeaks, es esto lo que verdaderamente temen los gobiernos de todo tipo y signo.

Pero eso es justamente lo que nos interesa, lo que interesa al mundo. Pasar, de la sospecha, a la certidumbre, y de la certidumbre a la acción. A WikiLeaks le debería seguir una especie de WikiAction, una serie de propuestas universales y prácticas, acciones fáciles de llevar a cabo pero capaces de desencadenar un “contrapoder” a la dominación actual, a la tiranía global, que tan de manifiesto ha puesto la crisis (utilizada para esclavizarnos y degradarnos cada día un poquito más).
Yo no soy experto en este tipo de estrategias, pero si ha sido posible WikiLeaks, no me parece una utopía pensar que podría surgir una iniciativa práctica que pusiera patas arriba el orden (el desorden) mundial. El medio ya existe: Internet.

Entretanto, hay algunas revelaciones de WikiLeaks que han venido a confirmar alguna de mis reiteradas denuncias. Por ejemplo, contra los transgénicos. Ya sabemos hastaNegrita qué punto el Gobierno Español (con la ministra Garmendia a la cabeza) está repugnantemente comprometido con EEUU y la multinacional Montsanto y Syngenta para introducir su veneno en Europa. Digo veneno, sin atenuantes, que eso son, y no otra cosa, los transgénicos. Bastaría saber que los transgénicos son plantas infértiles, cuya semilla está en manos de sus promotores (a los que hay que comprarla) para escandalizarse y rebelarse contra esa dominación y dependencia.

Es muy interesante ver cómo se recurre a la manipulación del lenguaje para ganar esta guerra (“Si España cae, el resto de Europa seguirá”, dice el embajador). En lugar de transgénicos se habla de “biotecnología”, dando así a entender que los oponentes somos gente que va contra el progreso y los avances de la ciencia, que tanto están haciendo por el bienestar de la humanidad. Se insiste en que la “biotecnología” ayudará acabar con el hambre en el mundo, cuando sabemos que con los transgénicos está ocurriendo todo lo contrario, empobreciendo aún más a los países pobres y acabando con sus variedades tradicionales (la llamada biodiversidad).
Negrita
(Es preciso insistir en que la introducción de genes de modo artificial nada tiene que ver con la selección natural que el hombre ha hecho a lo largo de la historia para favorecer a las plantas que mejor se adaptan a su entorno).

Que en España se cultive el 75% del maíz transgénico de la EU es algo intolerable. Que Cataluña (tan independentista) esté a la cabeza de este atropello es también sintomático.
Pero lo que más me ha alarmado ha sido la afirmación de un tal Josep Puxeu, secretario de estado del Medio Rural: "No quiero entrar en el terreno científico, pero tantos y tantos productos como el pan, las levaduras, los vinos, los quesos, la insulina de los diabéticos están elaborados con productos transgénicos, que parece que estuviéramos demonizando los avances de la biotecnología", declaró a EL PAÍS en abril de 2009. O sea, que ya tenemos transgénicos hasta en la sopa.

Pero todo este cambalache, esta vergonzosa imposición, ¿a cambio de qué? Aquí llegamos al meollo del asunto, porque, se presupone, esto es inevitable, es un mal necesario, y el arte de la política consiste en lograr contrapartidas beneficiosas para el país.

No podemos entrar en estas componendas. Frente a esos argumentos no hay otra salida que ser radical. Nunca el fin justifica los medios, ni hay contrapartida buena a cambio de aceptar algo intrínsecamente malo. Es simplemente un engaño. Puede ser beneficioso para unos pocos, pero nunca lo será para la mayoría. Con la misma lógica Aznar nos metió en una guerra que ha sembrado Irak de cadáveres.

Zapatero se saltó la lógica de estas componendas, pero ha sido incapaz de continuar por la misma senda. Sin duda está atrapado por ese juego suicida de partidas y contrapartidas, a las que WikiLeaks ha puesto titulares. No podemos exigir a nadie el heroísmo, pero yo creo que, ante esta fatalidad, sería verdaderamente higiénico y muy saludable que hablara sin miedo y se retirara, haciéndonos a todos más conscientes y responsables del mundo en que vivimos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

FABULILLA PARA EL AÑO NUEVO

(Fotos: S. Trancón)

Medimos el tiempo y luego lo contamos. Es una forma de poner límites a algo que no los tiene. Los límites del tiempo son subjetivos, arbitrarios y convencionales. Lo que sí tiene límites es nuestra vida.
Puestos a contar la vida, es preferible hacerlo por horas, minutos y segundos: la alargamos cuantitativamente por un lado y, por otro, la intensificamos al acortarla, porque puede que no nos quede más que un minuto de vida. Y puestos a perder el tiempo, mejor perder un minuto que un año, media vida o la vida entera pensando que “tenemos mucha vida por delante” o “todo el tiempo del mundo”.

Empezar un año puede ser un buen motivo para encarar el tiempo y tratar de vivirlo más conscientemente, único modo de alargar e intensificar la corta vida que viviremos (que siempre será más corta de lo que quisiéramos).

A los seguidores de este bloc les ofrezco esta fabulilla. Es mi modo de desearles un feliz y fructífero año nuevo. Como para vivir intensa y serenamente hay que superar con frecuencias trampas, obstáculos, pérdidas y desengaños, muchas veces es mejor no pararse, no detenerse a pensar qué es lo que uno tiene delante o por qué a nosotros sí y a otros no, etc. Lo peor, ya lo dice el refrán, es tropezar una y otra vez en lo mismo o pretender derribar un muro a cabezazos, en lugar de saltarlo.

Una vez, había una piedra en el camino.
Los reptiles la recorrían, atravesaban su lomo
rugoso y hasta se paraban para tomar el sol.
La piedra acabó convertida en arena,
y dejaron allí su huella, como una cuerda,
las culebras, y las uñas de los lagartos, los rasguños.
Qué despacio cambia el mundo, graznó el cuervo.
Que lo duro no es tan duro, hormigueó la hormiga.
No tengo tiempo para pensarlo, pensó el atleta,
y dio un salto para no tropezar con la piedra.

lunes, 6 de diciembre de 2010

REALIDAD Y MISTERIO

(Foto: S. Trancón)
Cuando digo misterio trato de despojar al término de cualquier connotación mística, esotérica e incluso espiritualista. Digo simplemente: misterio es todo aquello que no comprendo y ante lo que siento perplejidad y asombro.

El misterio no está sólo en los confines del universo, sino aquí mismo, delante de mis ojos: es todo lo que me rodea. Le llamamos realidad. Yo mismo formo parte de ese misterio porque también soy real, parte de esa realidad. Sólo me distingo de la realidad que me rodea en que puedo darme cuenta de que existo, o sea que, además de ser real, puedo también observar esa realidad.

Soy el observador y, a partir de este hecho, me pongo a pensar, trato de comprender qué es eso que observo, a lo que llamo realidad. Como todo lo que percibo me llega a través de los sentidos, trato de saber qué son y qué hacen mis sentidos para que yo pueda percibir lo que me rodea.

Resumiendo, puedo decir que mis sentidos son “filtros moduladores” de los estímulos físicos que reciben. Esto significa que no trasladan los estímulos tal y como los reciben a mi cerebro, sino que los seleccionan, filtran y modulan, traduciéndolos a “otra cosa”: impulsos electromagnéticos, ondas, partículas que luego mi cerebro transforma, mediante procesos neuroquímicos, en imágenes y sonidos.

Mi cerebro crea circuitos que memoriza, automatiza e interpreta como objetos, palabras, escenas, movimientos, esquemas, emociones. El mundo exterior, informe, flujo ininterrumpido de estímulos, se convierte en mundo interior. La realidad es ese mundo interior permanentemente renovado a través del contacto con el mundo exterior, pero también mediante la autoestimulación interna, especialmente a través del lenguaje: un diálogo interno automatizado y permanente.

Así que la realidad es, en realidad, un “constructo” cerebral. ¿Significa eso que no exista nada afuera, que todo sea una alucinación, un espejismo, un holograma, el resultado de reacciones neuroquímicas internas? Digamos que la realidad que nosotros percibimos es un 90% realidad interna y un 10% realidad externa. Pero, también hay que decirlo, la realidad externa que nosotros percibimos es un ínfima parte de la realidad exterior existente (de la visible, pero también de la energía y la materia oscuras del universo invisible, o sea, casi todo).

Observada con mis sentidos, la realidad exterior se me presenta como algo sólido, discreto, físico, ocupando un lugar en el espacio y sometida al paso del tiempo. Esta realidad, sin embargo, observada a nivel subatómico, resulta muy distinta: evanescente, impalpable, fluida, invisible. La realidad que se me presenta como materia, se desvanece como humo y entonces digo que es sólo energía, una energía que sale de la nada cuando yo la observo e inmediatamente desparece.

Llegado a este punto comparo esa realidad cuántica con mi propio pensamiento y veo que también mi conciencia, mi capacidad de observar y darme cuenta de que observo, es algo evanescente, impalpable, invisible, apenas “contenido” en una realidad neuroquímica. A todo esto es a lo que llamo misterio.

La realidad es el misterio. Mi conciencia es el misterio. Si suspendo mi juicio, si me paro ahí, si dejo de pensar, si detengo en ese punto mi pensamiento y me dejo llevar por la perplejidad y el asombro… Si entro en contacto con esa nada de la que surge todo… Si me sumerjo en esa realidad cuántica, en ese flujo… Si me doy cuenta de que formo parte de esa fuerza poderosa que me sostiene, de la que emergen mis células y mis átomos… Si la realidad no es sólo lo que veo y cómo lo veo… Si soy mucho más y muy distinto a lo que creo que soy… Si puedo cambiar un poco, al menos un poco, mi manera de percibir y de pensar el mundo que me rodea y a mí mismo… Si dejo que la perplejidad y el asombro… Etc.